Aquel 4 de Diciembre en Andalucía…

Fue un 4 de diciembre, pero de 1977, quizá uno de los días más grandes de la historia de Andalucía, aquel día cerca de 2 millones de andaluces salieron a las plazas y calles de cada pueblo y ciudad de esta tierra enarbolando la blanca y verde, embargados por la ilusión, por la fe en esta tierra y reivindicando la autonomía para esta tierra tan vilipendiada tras años de Dictadura Franquista.

Como dijo el cantaor José Dominguez Muñoz “El Cabrero” Dale alas y volará, al pueblo de Andalucía, Dale alas y volará, que es un ave doloría, que busca la libertad que le han negao toda la vida”. Aquel día el pueblo andaluz voló y se hizo oír, jamás tantos andaluces y andaluzas habían salido a las calles con un mismo objetivo, fue un golpe de fuerza ante el gobierno central, queríamos la autonomía, sí, pero por el Artículo 151 y no por el 143 como en Madrid se buscaba.

La región entera estaba en la calle aquel domingo gris de 1977 que los andaluces lograron teñirlo de blanco y verde de esperanza, clamaron que ellos eran “El Pueblo” y que como tal tenían el derecho a decidir, era de justicia. En Sevilla, capital de Andalucía, la histórica bandera de Andalucía, que las hijas de Blas Infante habían guardado celosamente desde su asesinato en el verano de 1936, salió de nueva a la calle, y fue la única que encabezó una manifestación donde 500.000 personas recorrieron el trayecto desde El Prado hasta la Plaza Nueva.

Miles de banderas verdiblancas ondeaban en todos los rincones de esta tierra, centenares de pancartas portadas por la muchedumbre exigían la “Autonomía Plena” para Andalucía. 70.000 personas salieron a la calle en Cádiz, 120.000 en Granada, 80.000 en Huelva y Córdoba. Hasta más de 250.000 andaluces en Cataluña, convocados por las “Asociaciones Andaluzas” y con el lema “Día Nacional del País Andaluz” recorrieron las calles de Barcelona llenando Las Ramblas y la Plaza de San Jaime, con su tierra en el corazón a pesar de la distancia, clamando también por una autonomía auténtica y no una descentralización administrativa.

Pero a aquellas manifestaciones festivas del pueblo andaluz no les faltaron provocaciones que iban desde la contra manifestaciones de corte fascista como ocurrió en Sevilla, hasta la colocación de banderas españolas en edificios públicos sin la andaluza al lado, como estaba autorizada, caso de la Diputación de Málaga, la negativa de que la bandera andaluza ondeará llenó la manifestación de Málaga, donde salieron a la calle más de 150.000 personas de negros presagios, durante el recorrido de la misma y al pasar por la sede de la Diputación, un joven malagueño  trepó hacía al balcón para depositar la bandera verdiblanca donde desde un principio debió estar, en ese mismo instante la policía cargó contra los manifestantes, y uno de los disparos mató a aquel joven que había subido con su bandera, se llamaba José Manuel García Caparros, en aquel mismo lugar donde cayó muerto, se levantó un altar improvisado por donde pasaron miles de malagueños en días posteriores.

Aquel clamor del pueblo andaluz, ese 4 de diciembre de 1977, desembocó en la victoria del Referéndum del 28 de febrero de 1980, donde a pesar de la oposición del gobierno central se consiguió aquel anhelo de autogobierno, de las gentes de Andalucía, que un día soñó, por vez primera, Blas Infante.

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